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Sindicatos obreros españoles y la "izquierda"
pequeño-burguesa respaldan la represión del estado
contra los controladores aéreos
Por Alejandro López y Paul Stuart
28 Enero 2011
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el autor
Este artículo apareció en nuestro sitio en
su inglés original el 22 de enero, 2011.
El 4 de diciembre, el gobierno español bajo el mando
del Primer Ministro José Luis Rodríguez Zapatero
y su Partido Socialista Obrero Español (PSOE), impusieron
un "estado de alerta" contra los 2,200 controladores
de tráfico aéreo. La orden los sometió a
disciplina militar para obligarlos a regresar a sus puestos de
trabajo.
Los controladores habían parado de trabajar debido a cuestiones
de salud y seguridad en el trabajo, insistiendo que habían
completado el incremento de la cuota anual de horas laborales
que el gobierno les había impuesto a principios del 2010.
La ocasión también sirvió para obligarlos
a aceptar una reducción salarial del 40%. También
se habían manifestado en contra de los planes para la privatización
parcial de los Aeropuertos Españoles y Navegación
Aérea (AENA), entidad empresarial pública.
Lo que ha acontecido sirve para desenmascarar lo que hoy se hace
pasar como movimiento obrero en España. Ni un solo sindicato
obrero o una sola organización de la "izquierda"
ha declarado su solidaridad con los controladores. Ninguna de
estas organizaciones ha entablado una campaña para movilizar
a los trabajadores contra una política que no se había
practicado en España desde la desaparición de la
dictadura fascista del General Francisco Franco.
El PSOE se valió de dos leyes, heredadas del régimen
de Franco, en contra de los controladores, quienes la prensa demonizó
como trabajadores privilegiados y recipientes de sueldos excesivos.
Esto sirvió para justificar métodos dictatoriales
que en el futuro podrán emplearse contra toda la clase
trabajadora. Pero todo esto ha sido posible sólo con la
complicidad de los sindicatos obreros y lo que hoy día
quiere hacerse pasar por la "izquierda" de España.
Todos han ayudado a legitimar las acciones del PSOE y han abandonado
a los controladores, quienes ahora, acusados de sedición,
se enfrentan a condenas de cárcel y a perder sus empleos
debido a la privatización de los servicios aéreos.
El segundo sindicato mayor, Unión General de Trabajadores
(UGT), el cual se alinea con el PSOE, pintó las acciones
de los controladores como que de ninguna manera podían
justificarse. El sindicato principal, Comisiones Obreras (CC.OO.),
bajo el mando del Partido Comunista, exigió al gobierno
que castigara duramente a los controladores, declarando que su
"actuación intolerable y ajena a los códigos
del sindicalismo".
Condenó el hecho de que los controladores habían
dejado "a centenares de miles de ciudadanos y ciudadanas
bloqueados en los aeropuertos españoles"; un hecho
"de grave irresponsabilidad que merece nuestro más
contundente y radical rechazo".
La negativa de los sindicatos a defender a los controladores refleja
no sólo un compromiso ideológico con el PSOE, sino
los intereses materiales de los burócratas sindicalistas,
o sea, las enormes subvenciones que reciben del Estado.
En el 2005, poco después de llegar al poder, el PSOE entregó
a los sindicatos millones para compensarlos por la confiscación
de bienes que habían sufrido durante la Guerra Civil. Cada
año desde entonces, el gobierno les ha garantizado enormes
subvenciones. Solo en el 2009, CC.OO y UGT recibieron 96
millones cada uno. Aunque la afiliación total de los sindicatos
españoles no alcanza los dos millones, o sea, el 15% de
la fuerza laboral, el estado permite a los sindicatos negociar
en nombre del 90% de la misma. Según el Ministerio de Trabajo,
Comisiones Obreras y UGT en conjunto perdieron 276,000 miembros
desde el 2009.
El cómplice directo del PSOE en la persecución de
los controladores ha sido la Unión Sindical de Controladores
Aéreos (USCA), la cual ha colaborado con el gobierno durante
todas las fases del conflicto. USCA ahora facilita el enjuiciamiento
de sus propios militantes y su posible encarcelamiento. Su principal
preocupación ha sido desmovilizar y desbaratar ninguna
lucha unida en contra de las medidas dictatoriales de Zapatero.
Los grupos pseudo-izquierdistas han publicado toda una serie de
declaraciones para que conste, acerca del estado de alerta, pero
a pesar de varias críticas comedidas, se han opuesto a
la huelga salvaje de los controladores y no han levantado un dedo
para defenderlos.
Al condenar los "privilegios" excesivos de los controladores
y su secuestro de los "ciudadanos" para exigir rescate,
han jugado su papel: cegar a los trabajadores en cuanto a las
consecuencias fundamentales que tal ataque contra este sector
obrero tiene para toda la clase trabajadora.
Han insistido colectivamente que la moribunda maquinaria sindicalista,
que de nuevo ha demostrado su desmesurado apoyo al estado, debe
considerarse como organización para la "lucha de clases".
Tanto el estalinista Partido Comunista de España (PCE)
como la coalición Izquierda Unida (IU) que lidera han atacado
a los controladores. El 4 de diciembre, el secretario general
del PCE, José Luis Centella, declaró que lamentaba
la actitud inexplicable del gobierno y de los controladores que
habían causado tanto daño a tantos ciudadanos.
El secretario federal de Economía y Trabajo de la IU, José
Antonio García Rubio, se refirió a la militarización
de los aeropuertos como "una decisión muy preocupante",
pero le aseguró al gobierno: "no se está de
acuerdo con las reivindicaciones y los modos empleados por los
controladores".
En un debate en el Congreso el 9 de diciembre, el diputado de
IU, Gaspar Llamazares, declaró que IU "condena sin
ningún tipo de ambigüedad la actitud de los controladores
aéreos, que nos parece un abuso de poder. Ha sido un abuso
de poder frente a los viajeros, negándoles su derecho a
la libertad de circulación, un abuso de poder frente a
los ciudadanos y un abuso de poder frente a los trabajadores,
porque después de este plante -que no huelga- de los controladores
aéreos somos más débiles para defender los
derechos laborales y sociales, para defender el derecho de huelga."
Después de aclarar que no va a defender el derecho a la
huelga, Llamazares, suplicó a Zapatero que recordara, "Señor
presidente del Gobierno, parece usted obviar, con eso de ponernos
a todos del otro lado, que hemos coincidido todos en rechazar
las acciones injustificables de los controladores. No todos los
que discrepamos de usted somos controladores, se podría
decir."
Desde su fundación por el PCE en 1986 y a través
de una alianza con varios grupos pequeño-burgueses, la
IU ha tratado de desviar la oposición de la clase trabajadora
para darle apoyo a la socialdemocracia. Ha funcionado como socio
menor del PSOE y como elemento integral del sistema político.
El apoyo directo que su grupo parlamentario le ha ofrecido al
PSOE ha causado que su cantidad de escaños haya disminuido
de 21 en 1996 a solo 2 escaños hoy día. Y ahora
IU ha indicado que está de acuerdo con el PSOE para poner
en práctica las órdenes de los bancos con métodos
dictatoriales.
La Esquerra Republicana de Catalunya (ERC) funciona como socia
principal de la IU a nivel local, regional y nacional. Tiene tres
diputados en el Congreso y 10 en el parlamento catalán.
ERC denunció a los controladores, y exigió que esa
"casta laboral privilegiada" debería "abandonar
esta actitud".
En cuanto al movimiento anarco-sindicalista de España,
la pequeña Confederación Nacional del Trabajo (CNT)
únicamente emitió una declaración superficial
el 5 de diciembre para "demostrar sus inquietudes" acerca
del hecho que el PSOE había puesto a civiles a punta de
pistola y amenazado con llevarlos a la cárcel.
El grupo anarco-sindicalista principal, sin embargo, es la Confederación
General del Trabajo (CGT), cuyos orígenes se arraigan en
la escisión con el CNT en 1979 a razón de darle
apoyo a que sus militantes se postularan en las elecciones sindicalistas.
Esta postura le ha facilitado a la CGT acceso a subvenciones estatales
muy lucrativas. A pesar de contar con una militancia que sólo
llega a los 60,000, este hecho lo convierte en el tercer sindicato
federal más grande. El total de afiliados a los sindicatos
asciende a alrededor de 2 millones.
La CGT juega un papel político muy determinado atrayendo
a los trabajadores desencantados con las federaciones sindicalistas
mayoritarias por medio del uso liberal de fraseología militante
y radical. Pero la realidad, es que es una criatura del estado,
igual que sus competidores estalinistas y socialdemócratas.
Hoy su sede se ubica en oficinas centrales suntuosas en Barcelona,
donde cada "sindicato" individual-maestros, trabajadores
metalúrgicos o en la telecomunicación-tiene su propia
oficina. Según un informe extraordinariamente positivo
que escribiera un colega "anarquista": "Hay varias
salas de reuniones grandes, oficinas de la Fundación Salvador
Segui (una asociación cultural de la CGT) y un bar-cafeteria
con una zona de descanso al aire libre. Éste tiene una
vista excelente de Barcelona ya que está situada en el
noveno piso". La CGT, además de este edificio, posee
numerosas oficinas regionales cuyo personal colectivo ya llega
a 5000 miembros que provienen de sus bases.
Pero parece que a la CGT le gusta colaborar con esta farsa, pues
se vanagloria de la flexibilidad ideológica que promulga
y admite que sus ideas pueden "parecer contradictorias: pacifismo
radical, o justificación de actos violentos en protestas
sociales, individualismo extremo y militancia en sindicatos, rechazo
absoluto a instituciones y participación limitada en ellas."
El 2 de enero, la CGT criticó los "métodos
autoritarios" del PSOE porque éste rehusó encontrar
una "solución democrática al conflicto laboral".
Pero aparte de esto, no ha hecho nada más. La organización
cuenta con una sección de AENA y cierta presencia en los
dos aeropuertos mayores de España: Barajas (Madrid) y El
Prat (Barcelona). Pero no ha levantado un dedo para movilizar
a los trabajadores que presuntamente representa.
Sin embargo, tanto Izquierda Anticapitalista (IA) como En Lucha
promueven a la CGT como alternativa radical a los dos grandes
sindicatos. La primera organización es la sección
española del Secretariado Unido pablista; la segunda se
adscribe a la Tendencia Internacional Socialista, cuya sección
dirigente es el Socialist Workers Party de Inglaterra.
Izquierda Anti-Capitalista surgió de la Liga Comunista
Revolucionaria (LCR), la cual colaboró con los estalinistas
durante toda la era pos franquista. Ingresó en Izquierda
Unida (IU) en 1991 y jugó un papel significativo en su
dirigencia. Se separó de IU en el 2008 debido al impacto
político sobres sus afiliados del apoyo que íntimamente
le había brindado al PSOE. Desde entonces han dedicado
todos sus esfuerzos a lograr un solo objetivo: restablecer su
alianza con la IU.
Durante todo el estado de alerta, rehusó comentar acerca
de las acusaciones de criminalidad que IU había lanzado
contra los controladores. Después de la declaración
de estado de alerta, IA publicó las insípidas declaraciones
de la CGT. La primera de sus declaraciones, publicada el 7 de
diciembre, insistió en que la oposición al estado
de alerta sólo podía expresarse a través
de los sindicatos obreros y puntualizó que "Si alguien
tiene que dar una auténtica voz de alarma, ésos
son los sindicatos". Y llega a la conclusión que todo
es culpa de los controladores por mantenerse aislados debido a
que se habían olvidado dos variables de la ecuación:
usuarios y el resto de trabajadores de AENA. Esto les ha dejado
aislados y siendo un blanco perfecto para el linchamiento mediático
y la represión laboral."
En Lucha también publicó varias declaraciones de
la CGT sin ningún comentario crítico. Su única
declaración propia pinta de "vergonzosa" la "actitud"
de las Comisiones Obreras, la UGT y el diputado de IU en el Congreso,
Llamazares. Pero a la vez llama a los trabajadores a apoyar la
huelga (la cual en ese momento no había sido sancionada
oficialmente por el sindicato) bajo el mando de CGT, Comisiones
y UGT en contra de los recortes.
La ex sección de la Corriente Marxista Internacional (CMI),
El Militante, se ha separado de esta última y ahora funciona
bajo el nombre de Corriente Marxista Revolucionaria.
El 11 de diciembre declaró que el estado de alerta representa
una amenaza para toda la clase trabajadora pero seguidamente critica
a los controladores por participar en una acción sin permiso
oficial. Según esta lógica, "Incluso, la misma
forma de plantear el conflicto, encubriendo una huelga con bajas
médicas, les ha restado mucha credibilidad entre sectores
de los trabajadores que sí saben lo que cuesta y los riesgos
que supone hacer huelgas". El Militante le aconseja a Comisiones
Obreras y a UGT que se pongan a la cabeza de la lucha en contra
de las medidas de austeridad impuestas por el gobierno.
Estos grupos de izquierda farsante se han desenmascarado a sí
mismos como la piedra angular que facilita la imposición
de las medidas dictatoriales del PSOE. A excepción del
Comité Internacional de la Cuarta Internacional a través
de la página World Socialist Web Site, ningún
partido ha defendido a los controladores con determinación
y sin titubeos, o siquiera explicado el verdadero significado
del ataque del PSOE. El establecimiento de una sección
española del CICI es una necesidad urgente.
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